“Y” No “PERO”: El Secreto De Las Relaciones Saludables Y Duraderas

La naturaleza aborrece el vacío, o eso dicen. Del mismo modo, parece que los seres humanos aborrecen la contradicción, particularmente en el contexto de las relaciones.

Nos gusta empaquetar nuestros sentimientos como positivos o negativos, creyendo que los sentimientos contradictorios no pueden ni deben coexistir. En las relaciones saludables debemos pensar.

Al acercarnos a las relaciones, usamos la palabra pero para conectar sentimientos contradictorios, como si lo positivo eliminara lo negativo y viceversa.

De hecho, para que una relación tenga éxito, “y,” NO “pero,” debe ser el enfoque que tomamos al vincular los sentimientos inconsistentes que están en el corazón de todas las relaciones.

Todas las relaciones se resuelven en contradicción. ¿Por qué entonces es tan difícil para nosotros aceptar sentimientos contradictorios dentro de nosotros mismos?

Desafortunadamente, estamos entrenados para creer que la consistencia es la naturaleza básica de todas las cosas, que hay una respuesta a todas las preguntas.

Una respuesta. “¿Es bueno o malo?” “¿Es cierto o falso?” “¿Está bien o mal?” Nos gustan las respuestas sencillas, limpias y directas. Si son ambos, simultáneamente, entonces estamos en una consideración más complicada, una resolución más inquietante.

Buscamos anular la contradicción interna porque causa incomodidad y ambigüedad. Siempre estamos tratando de captar la certidumbre y evitar lo desconocido. No tiene sentido que podamos sentir el amor y el odio, el aprecio y la decepción, el alivio y la frustración, a la vez.

En las relaciones saludables, cuando nos abrimos a nuestra completa experiencia debemos enfrentar la verdad de que todos estos sentimientos contradictorios existen en nuestra experiencia de nuestra pareja.

Tal apertura de la visión significa aceptar que estamos recibiendo ciertas alegrías y siendo privados de otros. Esto puede ser bastante frustrante.

La gente usa dos estrategias principales para erradicar la inconsistencia interna en la relación. O hacemos el otro todo bien o lo hacemos todo mal. Ambos caminos son intentos de corregir la inconsistencia, de manipular la experiencia para sentirse de una sola manera.

Para que nuestra experiencia sea consistentemente positiva, nos desconectamos y negamos nuestros sentimientos negativos, las partes de la relación donde no estamos obteniendo lo que queremos.

Habiendo eliminado exitosamente lo negativo, podemos permanecer en la relación “sin dolor”. Irónicamente, la crítica interna puede servir como una forma de negar sentimientos negativos.

Diciéndonos que somos “ingratos”, “excesivamente exigentes”, “imposibles de complacer”, y por lo tanto culpables de la privación que estamos experimentando, es una estrategia para rechazar nuestro dolor y así erradicar la ansiedad que la contradicción despierta, las relaciones saludables no necesitan de esto.

Hacer que la experiencia sea consistentemente negativa, por otro lado, requiere rechazar las partes de la relación que nos traen alegría. El tipo de pensamiento “Él es un piojo y yo no sé qué estoy haciendo con él”.

En este enfoque nos centramos sólo en los problemas, no permitiéndonos reconocer o apreciar las razones por las que realmente estamos en la relación.

El problema de negar una parte de nuestra experiencia interna es que nos impide poder experimentar plenamente nuestras vidas, disfrutar auténticamente de lo que está funcionando en nuestra relación o cambiar lo que no es.

No podemos cortar una parte de nuestra experiencia sin dañar las otras partes. No podemos poner una manta sobre la negativa sin embotar lo positivo. Así también, cuando enterramos nuestra experiencia creamos un resentimiento subyacente.

Es este resentimiento enterrado el que destruirá la relación, no el reconocimiento de nuestros sentimientos contradictorios.

Al suprimir las partes dolorosas de una relación, estamos destruyendo nuestra oportunidad de mejorar la relación. Nos paralizamos porque no hay nada que arreglar y sin embargo somos infelices.

La dificultad tiene que ser sentida antes de que pueda ser corregida. Si bien puede parecer contra-intuitivo dar la bienvenida a lo negativo, es la negación del dolor que nos impide realmente llegar a las relaciones saludables.

Por otro lado, la negación de los aspectos positivos de una relación crea un tipo diferente de estancamiento. Cuando estamos comprometidos a hacer que nuestro compañero sea malo, en realidad es más difícil dejarlo.

Mientras no somos capaces de reconocer los sentimientos positivos, terminamos permaneciendo en la relación como una forma de llevar la vida a lo positivo.

Mientras no honremos lo que amamos en nuestra pareja, lo que estamos recibiendo, no somos libres de elegir un camino, ya sea para irnos o para quedarnos. Lo positivo está enredado en el permanecer juntos y esto crea una parálisis propia en las relaciones saludables.

La contradicción es verdad; Tanto positivas como negativas existen simultáneamente, siempre. Cuando operamos desde un lugar de, y no, sino-sí y sí-, aliviamos la necesidad de hacer que todo sea un camino particular, ordenado, fácilmente comprensible.

Con permiso para incluir todos los y, pero, la totalidad de la relación, podemos determinar si lo que estamos recibiendo es realmente lo que necesitamos, lo suficiente, y por el contrario si lo que estamos dando es aceptable a renunciar.

Generamos compasión y aprecio por nosotros mismos cuando somos capaces de aceptar todo el cuadro que es la relación.

Es una compasión nacida de la conciencia, reconociendo la profundidad de las decisiones que estamos tomando, cualesquiera que sean, debemos cambiar este enfoque para dar paso a las relaciones saludables.

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