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Cómo SUPERAR La FALTA De Contacto Cuando EXTRAÑAS a Tu Ex

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Extrañar a alguien a quien amas es uno de los sentimientos más desestabilizadores que una persona puede experimentar. Después de una ruptura, sobre todo cuando aún se desea la reconciliación, no tener contacto puede ser como poner la mano sobre la llama y negarse a alejarse.

El instinto te dice que alivies la incomodidad buscando ayuda, explicándote o pidiendo aclaraciones. El problema es que ceder a esos impulsos rara vez mejora las cosas. A menudo empeora las cosas.

No tener contacto no se trata de ignorar a tu ex ni de jugarle una mala pasada. Se trata de salir de una dinámica donde eres tú quien lleva la carga emocional. Consigue las dos cosas que las rupturas requieren para la reconciliación: reflexión y ausencia. La reflexión revela significado. La ausencia revela valor.

Lo irónico es que quienes más sienten el dolor de no tener contacto suelen ser quienes estaban más comprometidos con la relación. Extrañar a tu ex no es señal de que la falta de contacto esté fallando. A menudo, es señal de que era necesaria.

Por qué no tener contacto es tan difícil cuando extrañas.

La mayor parte de la dificultad no radica en extrañar a la persona. Es la falta de certeza. Las rupturas crean un vacío de claridad. Tu mente intenta llenar ese vacío con escenarios imaginarios, cronogramas y teorías sobre cómo se siente la otra persona.

Cuando extrañas a tu ex, generalmente extrañas lo siguiente:

La sensación de ser elegido(a).
La seguridad de saber dónde te encuentras.
La historia del futuro en el que creíste.
El ritmo de la conexión diaria.
El papel que desempeñaste en su vida.

Todo eso desaparece de golpe. El silencio repentino deja tu mente intentando responder preguntas que no conoce. Esa tensión es lo que hace que la falta de contacto se sienta insoportable.

En ese estado, contactar a alguien se siente como un pequeño alivio. Imaginas una respuesta. Imaginas tranquilidad. Incluso una respuesta fría sería mejor que la incertidumbre. Pero en realidad, contactar a alguien rara vez produce alivio.

Le da alivio a tu ex. Confirma que no te está perdiendo. Elimina la curiosidad y las consecuencias. Y sin esas dos fuerzas, muy pocas personas que terminan lo reconsideran. No tener contacto duele porque te importa. Funciona por la misma razón.

Lo que realmente haría el acercamiento.

Casi todos imaginamos una situación en la que contactar a la ex pareja hace que se ablande. En la vida real, ocurre lo contrario. Quienes dejan a su ex pareja no extrañan a quien aparece constantemente. Extrañan a quien desaparece.

Cuando uno se acerca a la ventana del pánico, ocurren tres cosas predecibles:

– Se relaja.
– La ruptura empieza a sentirse menos definitiva. Da por sentado tu presencia.
-Pierde la curiosidad. Sabe lo que harás. La gente rara vez persigue lo que ya tiene.
– Retrasa el arrepentimiento.

El arrepentimiento requiere distancia. El alivio lo retrasa.
No tener contacto no se trata de castigar a tu ex. Se trata de darle tiempo para lograr lo que las palabras no pueden.

Cómo gestionar la urgencia de romper el contacto cero.

El impulso de acercarse suele ser más fuerte durante tres momentos:

– Justo cuando extrañas a tu ex.
– Cuando le imaginas feliz sin ti.
– Cuando temes que se haya ido para siempre.

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Estas oleadas no duran. Suben y bajan como olas. El error que comete la mayoría de la gente es considerar la ola como una prueba de que hay que hacer algo. No tienes que actuar según tus sentimientos.

En las rupturas, la valentía de no hacer nada suele ser lo que lo cambia todo. Una táctica útil es reconocer la diferencia entre impulso e intención. El impulso es breve. La intención sobrevive al impulso. Si aún quieres contactar después de que pase la oleada, eso es diferente. La mayoría de la gente no lo hace.

No estás esperando, estás creando espacio.

La falta de contacto se malinterpreta como espera. Esperar implica pasividad. Esperar implica dependencia. La falta de contacto no es pasiva. Es la decisión activa de dejar de alimentar una dinámica que solo ayudaba a la persona que se fue. El espacio altera la química de la ruptura.

Elimina la comodidad inmediata que tu ex sintió al terminar la relación. Elimina la disponibilidad instantánea que asumía que seguiría existiendo. Las rupturas solo se sienten definitivas para quien dejó. La falta de contacto es el momento que le obliga a descubrir si la ruptura realmente se siente definitiva o simplemente conveniente.

¿Cuánto dura la parte difícil?

Hay dos plazos en la ausencia de contacto: El plazo emocional y el plazo estratégico. El plazo emocional es el tiempo que tarda la persona en extrañar hasta que deja de ser insoportable. El plazo estratégico es el tiempo que tarda en darse cuenta de la pérdida y empezar a reconsiderar.

Estas líneas de tiempo no avanzan a la misma velocidad. La gente suele pensar que si él o ella sufre, su ex debe estar sufriendo. Pero la carga emocional recae más sobre quien buscaba la reconciliación. La carga estratégica finalmente recae sobre quien terminó la relación.

No de inmediato. Pero más tarde. Extrañar intensamente a alguien al principio no significa que estés perdiendo. Significa que la realidad llegó más rápido.

Qué no hacer…

El dolor de extrañar a alguien genera impulsos. El error es interpretar esos impulsos como instrucciones. Cuando la oleada de extrañamiento alcance su punto máximo, evita lo siguiente:

– No le persigas.
Perseguir a tu ex le hace sentir comodidad. La comodidad retrasa la reconsideración.

– No publiques de forma críptica.
La gente rara vez se arrepiente de dejar a alguien que comparte su dolor.

– No triangules a través de amigos o familiares.
Da la impresión de ser débil y hace que tu ex se sienta justificado(a).

– No aceches su presencia en línea.
No trae nada bueno y nunca cambia nada.

– No envíes un mensaje de «preguntando por ti».
Se interpreta como una solicitud de tranquilidad, no de interés.

El problema no es que extrañes a tu ex. Actuar en consecuencia sí lo es.

Qué hacer en su lugar.

Tres comportamientos ayudan durante el periodo sin contacto sin perjudicar tus posibilidades:

1. Regresa a tus rutinas.
No para distraerte, sino para recuperar la estabilidad.

2. Mantén tu entorno social intacto.
Las rupturas reducen el círculo social. No permitas que eso suceda.

3. Acepta la incomodidad sin reaccionar.
La reconciliación suele recompensar a quien puede soportarla.

Tu disposición a dejar el silencio en paz ejerce una presión que no es hostil ni manipuladora. Es simplemente la presión de la realidad. El silencio genera preguntas. Las preguntas generan curiosidad. La curiosidad genera reconsideración.

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