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¿Por Qué te ATRAE MÁS alguien Cuando SABES que le Gustas?

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Hay algo muy curioso que puede pasarte con una persona. Al principio la ves y piensas: “Sí, es atractiva… pero tampoco me interesa demasiado”. Hablas con ella, la conoces, todo parece normal. Pero un día descubres que le gustas. Y de repente algo cambia.

Empiezas a fijarte más en cómo habla, en cómo te mira, en su sonrisa, en su forma de vestir… y hasta puedes comenzar a pensar: “¿Cómo es que antes no me daba cuenta de lo atractiva o atractivo que es?”. Pero aquí viene la pregunta interesante:

¿Realmente empezó a gustarte esa persona… o empezó a gustarte saber que tú le gustas?

CUANDO DESCUBRES QUE LE GUSTAS.

Esto tiene bastante sentido desde la psicología. Existe un fenómeno conocido como reciprocidad de la atracción: Es decir tendemos a sentir más simpatía o atracción por las personas cuando percibimos que ellas también sienten algo por nosotros.

Y hay una razón muy humana detrás de esto. Cuando alguien nos elige, nuestro cerebro recibe una especie de confirmación: “Hay algo en mí que le atrae”. Esa sensación puede aumentar nuestra seguridad, nuestra curiosidad y nuestras ganas de acercarnos.

Ya no estás mirando a esa persona exactamente de la misma manera, porque ahora existe una posibilidad que antes no estabas considerando.

DE PRONTO VES DIFERENTE a ESTÁ PERSONA…

Además, cuando sabes que alguien se interesa en ti, empiezas a prestarle más atención. Antes quizá no recordabas sus conversaciones, pero ahora recuerdas lo que dijo.

Antes no te fijabas en su mirada, pero ahora empiezas a preguntarte si te estaba coqueteando. Antes era simplemente una persona más; ahora tu mente empieza a buscar información sobre ella o él.

Y cuanto más atención le prestas, más cosas descubres. Tal vez descubres que tienen sentido del humor parecido, que comparten intereses o que te gusta cómo te hace sentir cuando están juntos. La atracción puede crecer porque ahora estás teniendo más interacciones y más oportunidades de encontrar aspectos que te gustan.

NO SIEMPRE ES SOLO EGO.

Pero cuidado, porque esto no significa que toda atracción sea simplemente ego. No es tan sencillo como decir: “Solo te gusta porque te presta atención”. La reciprocidad puede ser una de las piezas del proceso, pero también influyen la personalidad, la cercanía, la familiaridad, la apariencia, la compatibilidad y la experiencia que tienes con esa persona.

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De hecho, hay algo todavía más interesante. Una investigación estudió cómo cambia nuestra representación mental de posibles parejas después de recibir información sobre su interés romántico. Los resultados sugieren que la opinión que creemos que esa persona tiene de nosotros puede influir en cómo y cuánto pensamos en esa persona.

¿TE GUSTA… O TE GUSTA GUSTARLE?

Entonces aquí aparece la pregunta que realmente vale la pena hacerse: “¿Me gusta esta persona… o me gusta sentir que esta persona me desea?”.

Porque son cosas diferentes.

Si mañana descubrieras que esa persona ya no siente interés por ti, ¿Seguirías queriendo conocerla? ¿Seguirías pensando que es interesante, divertido, atractiva y especial? Si la respuesta es sí, probablemente existe una atracción real que simplemente se hizo más evidente cuando descubriste que era correspondida.

Pero si al desaparecer su interés también desaparece completamente el tuyo, quizá lo que más te atraía era la sensación de ser esa persona elegida, deseada o validada.

Y AQUÍ ESTÁ La DIFERENCIA…

La próxima vez que alguien te diga que le gustas y tú empieces a ver a está persona con otros ojos, no tienes que desconfiar automáticamente de tus sentimientos. Simplemente observa lo que está pasando.

Pregúntate: “¿Qué me atrae realmente de esta persona?”. “¿Me gusta cómo es?”. “¿Me siento bien cuando estoy a su lado?”. “¿Tenemos algo que compartir?”. Y, sobre todo: “¿La elegiría aunque no supiera que yo le gusto?”.

Esa última pregunta puede decirte muchísimo. Porque a veces descubrir que alguien nos quiere no crea una atracción de la nada. Simplemente ilumina una posibilidad que antes no habíamos visto.

Pero otras veces sí puede hacer que confundamos el deseo de ser deseados con el deseo de amar.

Y quizá por eso algunas personas empiezan a parecernos mucho más atractivas justo cuando descubrimos que nosotros también les atraemos.

Así que dime en los comentarios: ¿Alguna vez alguien empezó a gustarte mucho más después de descubrir que tú le gustabas? Quiero saber si esto también te ha pasado.

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