No importa lo difícil que sea escuchar que tu cónyuge quiere el divorcio, tu pareja tiene algunas críticas sobre tu actitud y/o comportamiento que están causando que se sienta infeliz. Puede que ya escuchaste estas quejas mil veces, pero si realmente te interesa prevenir una separación, Vas a tener que escuchar todas esas quejas de nuevo.
Cuando le das a tu cónyuge todo el tiempo que necesita para decirte cómo se siente (sin explotar en tu defensa), díle que has escuchado lo que tiene que decir y que tienes la intención de trabajar para resolver esos problemas de inmediato, porque no quieres perderla, o perderlo.
Por mucha ira que puede sentir tu cónyuge contigo, escuchar estas palabras debería ser una agradable sorpresa para él o ella. Pero no esperes que realmente te crea de inmediato (después de todo, has llegado hasta aquí sin éxito). Es probable que incluso si le agrada escuchar tus promesas, será escéptico sobre si debe confiar o no.
Toma acción.
Habla con un profesional: no siempre podemos identificar las cosas que nos están frenando. A menudo, es muy útil hablar uno a uno con alguien neutral fuera de nuestra relación para ayudarnos a descubrir:
a) lo que necesitamos resolver y
b) cómo hacerlo. Un consejero profesional es una excelente manera de evaluar los patrones de tu comportamiento que ya no te sirven.
Habla con un amigo: ¡No todos pueden pagar una asesoría, y los buenos amigos pueden ser excelentes consejeros, de todos modos! Te conocen (y tal vez a tu cónyuge) bien, y ya sea que le hayan contando algo o no, ven cuándo tienen dificultades y es probable que tengan algunas ideas y sugerencias valiosas para ayudarte en los momentos difíciles. También te hacen sentir bien contigo mismo.
Qué hacer cuando tu cónyuge quiere el divorcio.
Haz un cambio: una vez que sientas que comprendes las quejas de tu cónyuge y puedes apreciar honestamente por qué se siente así, es hora de hacer algunos cambios.
Probablemente sea mejor hacer solo un gran cambio primero, para que no te sientas completamente abrumado y puedas mantener tu compromiso con él, o ella. Ir al gimnasio con regularidad es probablemente el mejor lugar para comenzar por varias razones:
Debe ayudarte con tu estado de ánimo y tu actitud general, ya que el ejercicio libera endorfinas que te garantizan sentirse más feliz y seguro. Abordará las quejas de tu cuerpo que te harán sentir con más seguridad y cómodidad en tu propia piel.
Cuando comiences a sentirte más feliz, sexy y con más seguridad, tendrás una visión más positiva de la vida y te sentirás más capaz de defenderte en el trabajo. También tendrás más confianza en tus habilidades para encontrar un trabajo nuevo y satisfactorio.
No preciones el cambio.
Ninguno de estos cambios ocurrirá de la noche a la mañana, pero si tienes el firme compromiso a mantener a tu cónyuge y mejorar tu vida en el proceso, es importante ser coherente y paciente contigo y tu cónyuge. Incluso si tu cónyuge te ve haciendo estos esfuerzos, no puedes esperar que cambie de opinión en una semana, o incluso en un mes.
Las condiciones que llevaron a tu cónyugue a querer dejarte vienen desde un tiempo, así que debes apreciar que también tomará un tiempo deshacer esas condiciones. Esto significa que en ningún momento debes decir cosas como: “¿Te vas a quedar ahora?” O “¡Pero he hecho todo lo posible! ¡Tienes que perdonarme! No puedes obligar a alguien a que te perdone, y cuanto más trates de hacerlo, menos probable será que lo haga.
Ser amable y receptivo.
Si bien no debes ser agresivo, o agresiva cuando se trata de los sentimientos o decisiones de tu cónyuge, debes escuchar a tu cónyugue. En algún momento, tu pareja querrá hablar contigo. Estás haciendo cambios, y eso también cambia tu situación.
Estar en una relación amorosa y madura no significa ser honesto el uno con el otro a veces, sino todo el tiempo. Mientras te mantengas ocupado haciendo pasos para ser un mejor cónyuge, o una mejor cónyugue, ¡no te olvides de ser un cónyuge! Escúcha, se respetuoso y considerado con tu pareja, y se amable con él, o ella.
¡Y ahí lo tienes! Realmente es así de simple, en teoría de todos modos. Por supuesto, es más desafiante en la realidad, sobre todo porque las emociones son altas. Espero que este artículo haya respondido algunas de tus preguntas sobre qué hacer si tu cónyuge quiere el divorcio (pero tu no).

